Lenguaje, oírse previamente…

Hace unos días puede observar, dentro de una residencia de mayores, que ante una petición muy razonable, se produjo una respuesta agresiva, que empezó con un.. “payasa” hasta hija de…  La profesional que había hecho la petición: “… por favor es mejor que no saque la bandeja de comida al jardín, se trata de una norma para todos”, se quedo desconcertada, no sabía cómo manejar esa situación. La verborrea duró unos minutos, todos los que estaban cerca, no pudieron entender esa reacción desproporcionada. Además el tono, era fuerte, hecho para que todo el mundo del rededor supiera y escuchara su protesta.

Y ciertamente todo el mundo se enteró, de la verborrea, del descontrol y sobre todo de la ira, rabia o frustración acumulada. Definitivamente a las pocas palabras dejo de hablar de la comida, del jardín y de la petición que le hizo la profesional. Era claro que lo del jardín fue un pretexto, ya que podría haberlo resuelto buscando la complicidad, por la vía del diálogo y la petición, es altamente probable que alguna solución le hubieran propuesto. Pero así como lo hizo, nada. Muy al contrario tomarán medidas para que la norma se cumpla.

Eso es lo anecdótico, la puntual. Lo esencial tiene que ver con el uso, sentido y significado del lenguaje. En principio, y como ya dijimos hace tiempo, el lenguaje define a quien lo utiliza, no a quien lo escucha. Por eso,  deberíamos oírnos un poco más, no solo oír a los demás sino a nosotros mismos, lo que decimos, cuando y como lo decimos. Es importante.

Muchas veces, hacemos verdad, las “tonterías” que otros dicen, con tan solo con creer lo que dicen y aceptarlo sin ninguna reflexión o juicio sobre lo que hablamos, que el lenguaje define a quien lo usa, salvo que se utilicen conceptos o datos con cierta objetividad. Entonces no estamos hablando sólo de lo que crees, sientes o te parece (opiniones), sino sobre datos, hechos y situaciones concretas. Ese nivel de diálogo, es útil y ayuda a construir, incluso  a mejorar.

Uno de los desafíos de nuestra educación y sobre todo de nuestro desarrollo es hacer que el lenguaje, nuestro lenguaje, sirva de manera eficiente para establecer relaciones, conseguir acuerdos y sobre todo expresarnos de manera honrada y eficiente, siendo sobre todo respetuosos y responsables con el entorno y por ende con todo lo que se encuentra en ese entorno.

Finalmente debemos aceptar, que nuestro lenguaje es el fiel reflejo de nuestra educación, y es el medio fácil de expresar, tanto directa como indirectamente nuestros miedos, temores, ansiedades y sobre todo inseguridades.  La persona del principio reacciona, indicando enfáticamente,  que tiene formación universitaria superior y que se “van a enterar”. No dijo de qué, pero eso si se van a enterar. Interesante, no?. De que hablaba? Realmente que quería o simplemente estaba intentando demostrar algo. En síntesis su lenguaje, en ese momento la definió, claramente. O no?

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Acerca de Enrique Cervantes V.

Director de Centro de Psicología Comportamental. Más de treinta años, contribuyendo al bienestar pscicologico de las personas.
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